CARPINTERIA J.GEA ARCAS     ---EMPRESA CERRADA---
TARIMA EXTERIOR

 

TARIMAS MACIZAS PARA EXTERIOR DE IPÉ, IROKO Y PINO SILVESTRE.

La madera, en su utilización para exterior, dependiendo de la especie elegida, tiene un comportamiento y estabilidad variables. Serán habituales:

  • A) Los movimientos dimensionales en los cambios de clima seco a húmedo y viceversa debido a la naturaleza higroscópica de la madera.
  • B) La decoloración debida a la acción de agentes abióticos como el sol, lluvia, hielo, etc.

¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA A LA HORA DE ELEGIR LA MADERA DE NUESTRA TARIMA?

Cualquier persona que esté familiarizado con la carpintería sabe que es muy importante el grado de humedad de la madera durante la fabricación. Está muy extendida la venta de tarimas a bajo coste, sobre todo de ipé, que vienen ya fabricadas desde origen a unas humedades ambiente del 70 al 90 %. Cuando llegan a Madrid, la humedad baja en verano hasta el 20/30 % bajo cubierta drásticamente. La deshidrátación es mucho mayor con su puesta en servicio al sol en verano, pudiéndola dejar casi anhídrida. Esto provoca en la madera deterioros mucho más elevados que si fuera madera elaborada después de seca. Este tipo de prácticas comerciales son las que le dan mala fama a la madera.

Las maderas duras tienen mayor resistencia a los golpes y arañazos, la separación de los rastreles puede ser mayor y por lo general son más durables frente a la pudrición, ya que es más difícil de digerir por hongos e insectos xilófagos (agentes bióticos).

Por el contrario, los movimientos de las maderas duras son más fuertes, pudiendo incluso levantar una grapa de fijación; mientras que en una madera blanda, al tener poca fuerza, cualquier movimiento suele ser contrarrestado por los elementos de fijación. Estos movimientos son aleatorios independientemente de la madera que elijamos, aunque por lo general, podemos encontrar unas maderas más nerviosas que otras.

Para maderas sin tratar, podemos clasificar las diferentes especies de la siguiente manera:

 (*) La estabilidad dimensional y la durabilidad tradicionalmente han venido determinadas por la especie, pero hoy en día disponemos de tratamientos en profundidad (AUTOCLAVE) antipudrición y estabilizantes dimensionales, con lo cual, a maderas como el pino se les confiere unas cualidades antipudrición mayores incluso que las de especies muy durables y se reducen los movimientos hasta en un 70%. A maderas más durables se les potencian estas cualidades. Este tratamiento es poco conocido debido a las pocas plantas de tratamiento existentes en España, siendo la nuestra una de las más experimentadas.

Para reducir la velocidad de decoloración y así prolongar la belleza de la tarima tenemos los tratamientos superficiales que todos conocemos: los aceites y lasures, que, aunque también crean una fina y poco duradera barrera de protección frente a los agentes bióticos, tienen como misión más importante el proteger la madera de los rayos UV, así como, al crear una película permeable a poro abierto, permite la expulsión de la humedad absorbida, evita las descamaciones y facilita posteriores restauraciones sin tener que decapar o lijar.

Estos protectores a poro abierto se han de aplicar siempre antes de su puesta en servicio para evitar saturaciones de agua en los poros de la madera y aplicar sólo el número de manos que recomienda el fabricante. Un exceso de manos no va a proteger más a la madera, si no que vamos a cerrar el poro y a propiciar la descamación. Los más aconsejables son el aceite para teca (incoloro) y los lasures (CORPOL DECORATIVO), siendo estos últimos unas cuatro veces más duraderos (protegiendo más cuanto más oscuros).

 

 Tarima de IPE para uso exterior. Esta madera por sus condiciones naturales es ideal para montajes de terrazas, piscinas, jardines, urbanizaciones, paseos maritimos, pasarelas, puertos deportivos. . . Lamas de 10x20mm en largos varios.

 

 

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